Pronóstico desfavorable para la industria petrolera argentina

Viernes 22 enero 2016
Fernando Rodríguez Fernando Rodríguez

Las noticias económicas pesimistas ya las conocemos todos, pero no estaría de más repasarlas un poco. 

El precio del petróleo perdió aproximadamente 80 por ciento desde su último valor pico allá por Junio de 2014, y actualmente cotiza cerca de los valores del 2003, cuando el mundo estaba sufriendo una recesión económica.  Esta semana, el FMI bajó su pronóstico de crecimiento global comparado al publicado en octubre del año pasado. El índice de precios de los commodities de Bloomberg es el más bajo desde 1991, con la excepción del Litio que pasó de valer 4.000 dólares la tonelada en 2011 a casi 15.000 dólares actualmente. China, el mayor importador de commodities del mundo, creció un 6,9 por ciento en 2015, su menor tasa de crecimiento de los últimos 25 años. Por otro lado, la oferta actual de petróleo supera la demanda en aproximadamente 1 millón de barriles diarios y, para complicar las cosas aún más, Irán promete producir 500.000 barriles diarios extras en pocas semanas y otros 500.000 antes de fin de este año. 

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Fuente: Oil & Gas Journal, Dic. 7, 2015.

Como consecuencia de todas las externalidades mencionadas en el párrafo anterior, la coyuntura geopolítica internacional actual no facilita de ninguna manera el desarrollo de Vaca Muerta, ni de otras formaciones no convencionales en el mediano plazo.

Está claro que Vaca Muerta tiene un futuro próspero debido a su estimación de reservas, su característica geológica y su ubicación geográfica. Sin embargo, está lejos de ser rentable, especialmente con un barril a menos de 30 dólares y que se estima que permanecerá por debajo de los 100 dólares en los próximos años.  Además, como dijo el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, hay muchas Vacas Muertas por el mundo y se necesitarían entre 25.000 y 30.000 millones de dólares para desarrollar la formación de shale situada en la cuenca neuquina.

 

Más allá de haber sido anunciadas con bombos y platillos, ninguna otra inversión además de la de Chevron e YPF parece acercarnos a las cifras en miles de millones de dólares que se necesitan para desarrollar Vaca Muerta. Incluso el CEO de la petrolera estatal, Miguel Galuccio, dijo que se necesitan muchos chevrones para disminuir la balanza energética.

Por otro lado, a fines de 2014 Morgan Stanley publicó un informe que sostenía que Vaca Muerta no era rentable a un barril que costara menos 85 dólares. A su vez, en su paso por el Congreso en octubre de 2014 para defender la nueva ley de hidrocarburos, Galuccio dejó en claro que con el petróleo a 84 u 85 dólares los resultados en Vaca Muerta eran sólo marginales.

Con un precio actual por debajo de los 30 dólares el barril, probablemente sólo sea rentable producir petróleo en países de Medio Oriente, donde el costo de producción ronda los 10 dólares el barril y está más cerca de los consumidores de Europa y Asia. 

Gracias a la combinación en el uso de nuevas tecnologías -como modelos digitales de terrenos en 3D, la fracturación hidráulica, mejoramientos del software para la optimización de la exploración y producción-, a sus recursos hidrocarburíferos no convencionales y a la competencia entre el sector privado, 77 empresas producen casi el 80 por ciento de la producción total de Estados Unidos, el líder en este sector aumentó en casi 100 por ciento su producción de petróleo entre 2008-1015. Sin embargo, con los precios actuales, sólo algunas áreas como el de la Cuenca Permian, al noroeste de Texas, siguen siendo rentables debido a su cercanía con las refinerías del Golfo de México y la facilidad para transportar el petróleo a un costo mínimo vía oleoductos.

Sin embargo, algunos petróleos producidos en el país norteamericano, como el petróleo agrio del norte de North Dakota, se llegó a vender a 50 centavos de dólar este mes. Si, leyó bien: 50 centavos el barril. El petróleo de mayor calidad de North Dakota, y similar al West Texas Intermediate, se vende a alrededor de 10 dólares menos que el WTI debido al alto costo de transporte por oleoductos o ferroviario que ronda por lo menos a 10 dólares el barril.

De más está decir que las empresas petroleras y de servicios petroleros de EEUU han recortado sus gastos dramáticamente y han despedido a miles de personas.  Sin embargo, esta industria privada es conocida por ser cíclica y los trabajadores del sector local parecen entender mejor la situación global de esta industria que sus pares argentinos que, entre otras cosas, buscan que el gobierno nacional les subsidie sus trabajos y les permita jubilarse a los 50 años después de trabajar 25 años en el sector.

A pesar de todo, como dijo el Ingeniero José Brillo, actual Ministro de Producción y Turismo de la Provincia de Neuquén, en marzo pasado, Argentina tiene el gran desafío “de diseñar cómo interactuar en esta difícil coyuntura internacional promoviendo una audaz y agresiva estrategia de recuperación, activación y desarrollo de nuevas exploraciones de gas y petróleo. En un territorio que ha identificado 19 cuencas sedimentarias con una superficie de 1.750.000 km2 y 3 cuencas de unos 400.000 km2 que se extienden bajo las aguas del mar. Y de las cuales solamente 5 se encuentran en producción (tan sólo el 22 por ciento de la superficie).

De acuerdo a especialistas, de este 22 por ciento resta explorar aproximadamente la mitad y, en profundidad, falta investigar un tercio de los horizontes productivos probables, con lo cual, el porcentaje real explorado en la Argentina no llega al 10 por ciento.”

La petrolera estatal YPF es una empresa que ha invertido muchos recursos buscando atajos desarrollando hidrocarburos no convencionales. Sin embargo, sus pozos pilotos sólo producen aproximadamente 40.000 barriles diarios y lo logró consiguiendo financiamiento mediante subsidios como el del barril criollo y los 7,5 dólares por millón de BTU en el gas, los aumentos de los combustibles, entre otros, y por presión del último gobierno nacional, especialmente durante el año electoral. En cuanto pudo y con el fin de ayudar a elevar las reservas nacionales, YPF salió a endeudarse en dólares a tasas mayores que la caótica petrolera brasileña Petrobras.

Por eso, tal vez YPF y el resto de las compañías petroleras argentinas, deberían enfocarse en explorar los recursos convencionales que tiene el país primero antes de seguir gastando 7 millones de dólares por cada pozo no convencional mientras estos no sean rentables. 

A pesar de los pronósticos pesimistas actuales sobre el precio del petróleo, está claro que muchas veces éstos han fallado. El grafico muestra las veces que la revista The Economist ha fallado en sus pronósticos. Tal es el caso de 1999, cuando el petróleo cotizaba alrededor de 10 dólares el barril, muchos preveían que caería a 5 dólares antes de fin de siglo. Sin embargo, en un año el petróleo comenzaba nuevamente a subir y en pocos meses ya cotizaba a más de 20 dólares el barril.

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Sin embargo, aún si el precio del crudo subiese, creo que EEUU volverá a ser uno de los mayores receptores de inversiones petroleras en el mundo dado su know-how, marco regulatorio, experiencia en no convencionales, estabilidad económica y política, y el reciente levantamiento de la restricción a la exportación de petróleo.  Además, se estima que las empresas productoras de no convencionales deben más de 350,000 millones de dólares en préstamos a largo plazo, por lo que seguramente tratarán de mejorar su know-how aún más para atraer capitales de inversión al sector.

Más de Fernando Rodríguez
Desde 2006 trabaja para el Departamento de Energia de los EEUU en Washington, DC como analista de mercados energéticos. Estudió Ciencias Económicas y Negocios en la Universidad de Texas (Austin) donde también obtuvo una maestria en Asuntos Públicos.
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