Rusia aumentó levemente la producción de crudo y condensado en julio con respecto a junio, en unos 100.000 barriles al día (bpd), hasta superar los 9 millones de bpd, gracias al fuerte volumen de exportaciones petroleras y a la recuperación del volumen de procesamiento de las refinerías, informaron a Reuters dos fuentes del sector.
Las ventas de crudo y combustible siguen siendo una fuente clave de ingresos presupuestarios para Rusia, lo que ha llevado a Moscú a mantener el suministro lo más alto posible pese a las sanciones occidentales y los repetidos ataques contra las refinerías.
Sin embargo, es poco probable que Rusia mantenga en agosto el nivel de producción de julio, según las fuentes.
Rusia dejó de publicar datos sobre la producción de petróleo en 2023, aproximadamente un año después del inicio de la guerra en Ucrania. El Ministerio de Energía no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios de Reuters sobre la producción de julio.
Según datos de la OPEP, el bombeo petrolero ruso cayó en junio en 61.000 bpd, a 8,928 millones de bpd, frente a los 8,989 millones de mayo. La OPEP estimó la producción media de crudo ruso en 9,129 millones de bpd en 2025.
La producción de crudo del país disminuyó más temprano en el año debido a los daños sufridos por las refinerías y a las restricciones a la exportación, según indicó el Banco Central de Rusia en su reporte sobre la reunión de julio de su consejo de administración relativa a las tasas de interés.
El reporte indicó que "la capacidad para redirigir los volúmenes de crudo liberados hacia las exportaciones se vio limitada por la capacidad de las infraestructuras de transporte y portuarias".
Ni la OPEP ni el Banco Central han facilitado aún una estimación de la producción petrolera de Rusia en julio.